Neurorehabilitación

Conoce nuestro centro asistencial privado en régimen ambulatorio.
Orientado a la rehabilitación integral de pacientes.

Atención Infantil

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¿Quienes Somos?

Nuestras iniciales S.I.R.N. corresponden a Servicio Integral de Rehabilitación Neurológica.

El SIRN nace en el año 1998 como una pequeña sociedad entre cuatro amigos fruto del interés común para trabajar y ayudar a personas con afectaciones neurológicas. Con el paso del tiempo esta pequeña sociedad ha ido creciendo para convertirse en un centro de referencia en el que trabajan más de 20 personas. Con el tiempo las cosas han ido cambiando, se han ampliado y mejorado las instalaciones, hemos aprendido día a día de los pacientes y sus familias pero se mantiene intacto el espíritu y el objetivo inicial: trabajar para y por las personas.

Quienes somos Sirn

Nuestros Servicios

Dirección Asistencial

Nuestro equipo está formado por los siguientes profesionales: médico neurólogo (asesoramiento médico, control farmacológico), fisioterapeutas, neuropsicólogas, logopedas, y terapeuta ocupacional.

Nuestra Metodología

La tipología de paciente que atendemos al SIRN necesita una atención individualizada e intensiva. Cada lesión es diferente, cada paciente tiene unas características idiosincrásicas, para conseguir una mejor eficacia es necesario diseñar un tratamiento personalizado


¿Cuales serían los pasos?

Inicialmente se realiza una primera valoración en que participan todos los servicios que el paciente pueda precisar. Esta valoración aporta información sobre el estado actual del paciente, tanto físico como cognitivo. Una vez hecha la valoración, el equipo se reúne y expone los objetivos de cada servicio y se planifica una intervención integrando todas las recomendaciones terapéuticas en el plan rehabilitador.

Posteriormente, mediante la entrega de un informe en el que constan los resultados de la valoración inicial y las recomendaciones terapéuticas, se realiza una reunión con la familia donde se exponen las propuestas del tratamiento rehabilitador integral.

Pasados tres meses del inicio del tratamiento, se realiza una  nueva valorización para evaluar la evolución y volver a diseñar, si es necesario, los objetivos iniciales. Posteriormente, se programarán valoraciones de forma regular y periódica. de este modo se realizan reuniones con la familia que permiten ofrecer el acompañamiento emocional y asesoramiento adecuado ante las dificultades que se encuentran.

¿Que Servicio Necesitas?

En función de la patología y necesidades del usuario se ofrecen sesiones de 1h o 30 minutos. Aconsejamos que la primera visita que se realice sea de 1h para poder realizar una buena exploración y historia clínica y así poder orientar mejor al paciente.

En los tratamientos usamos todo tipo de técnicas manuales de movilización de las distintas estructuras, masoterapia, estiramientos.

Si es necesario disponemos de una máquina de electroterapia, infrarojo y ultrasonido para tratar el dolor y la inflamación. También disponemos de una máquina de vibración para relajar o potenciar (según programa y necesidades) los segmentos corporales que se precisen.

Hay personal especializado en el tratamiento del dolor miofascial mediante técnica conservadora de digitoterápia o bien si se precisa mediante técnica invasiva de punción seca (superficial y/o profunda).

El fisioterapeuta dará consejos o pautas de autotratamiento para que el paciente se involucre en su propia rehabilitación y el tratamiento sea aun más eficaz y pueda reeducar esas posibles posturas que puedan estar perpetuando la problemática.

En la primera visita con el fisioterapeuta se obtienen los objetivos principales y una pauta inicial de tratamiento. Será durante las primeras sesiones que se irán definiendo mejor los objetivos a corto y a largo plazo.

Tenemos dos objetivos principales: la mejora de la calidad de vida del paciente, intentando incrementar su autonomía, y la disminución del dolor en la medida que sea posible. Damos importancia a las actividades diarias básicas como son las transferencias, los cambios posturales, la bipedestación y el andar como modo de normalización del tono y fuerza muscular.

En la primera sesión se realiza una historia osteopática del paciente, y una exploración completa de todo el cuerpo, para realizar un diagnóstico ostopático preciso.

El tratamiento osteopático consiste en tratar las disfunciones, la hipermovilidad o hipomovilidad que se puedan encontrar en la columna vertebral, las articulaciones, el sistema nervioso, el sistema muscular, las vísceras, el cráneo.

El tratamiento se lleva a cabo por un especialista formado en fisioterapia, osteopatía, punción seca, medicina ortomolecular, y tratamiento auriculo-temporo-mandibular, además de otras especialidades complementarias, como neurodinámicas, ganchos, cursos de nutrición, kinesiotape, etc.

En la clínica de la memoria, queremos ofrecer un servicio especializado para detectar y tratar tanto las pequeñas quejas de memoria como los problemas de envejecimiento y posibles demencias.

Inicialmente se realiza una valoración completa del funcionamiento de la memoria de manera individualizada, para de esta manera, poder aportar las soluciones e intervenciones adecuadas.

El objetivo principal de la intervención es minimizar el impacto de los problemas de memoria en la vida diaria a través del aprendizaje específico de habilidades y estrategias restitutivas, así como ayudas externas como móviles, agendas, calendarios, tabletas electrónicas u otros dispositivos para compensar las dificultades.

Las intervenciones pueden ser individuales o grupales. Las sesiones individuales son más específicas y nos permiten trabajar de una forma más precisa sobre aquellas necesidades que están repercutiendo en las actividades de la vida diaria. Por otro lado, las sesiones grupales facilitan la interacción entre los miembros del grupo para realizar actividades de manera más dinámica y generalizada al ambiente de la vida diaria.

En los talleres de memoria se realizan ejercicios de estimulación cognitiva para ayudar a nuestro cerebro a mantener un buen funcionamiento cognitivo, además de ofrecer pautas y estrategias para mejorar la memoria. Nos permiten además compartir experiencias y ofrecer un espacio de intercambio de experiencias.

Durante las sesiones de rehabilitación neuropsicológica se realizan ejercicios de estimulación cognitiva con el fin de restablecer la función afectada, así como se aportan estrategias compensatorias para ayudar a contrarrestar las dificultades observadas. Mediante la psicoeducación y acompañamiento emocional se procura ayudar al paciente a ser consciente y aceptar sus limitaciones.

De forma periódica y según las necesidades de los familiares se mantienen sesiones de asesoramiento a las familias, procurando una escucha activa, acompañamiento emocional y a su vez dando apoyo y consejo para un mejor manejo de la situación.


Conóce algunos de los consejos de nuestros expertos en SIRN


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    La experiencia del dolor y sus dimensiones

    Para entender qué es la experiencia del dolor, primero debemos saber qué es el dolor:

    • El dolor es un experiencia sensorial desagradable provocada por estímulos que lesionan real o potencialmente los tejidos.
    • El dolor no contribuye apenas al conocimiento del ambiente, sino que constituye un mecanismo protector que previene la aparición de lesiones permanentes del organismo.
    • El dolor es siempre subjetivo. Cada individuo aprende su significado a través de experiencias vinculadas a la lesión.
    • Los estímulos dolorosos actúan de manera efectiva sobre los procesos de aprendizaje, incorporando un aspecto de experiencia.

    Qué tipos de dolor existen?

    • Dolor nocioceptivo: dolor normal, por activación de nocioceptores y vías nocioceptivas por estímulo nocivo (doloroso), por ejemplo una quemadura o una contusión.
    • Dolor inflamatorio: dolor aumentado por lesión tisular y respuesta inflamatoria. Como por ejemplo la artritis.
    • Dolor neuropático: dolor anormal, resultado de lesiones del sistema nervioso central o periférico. Por ejemplo la alodínia, que es percibir sensación de dolor por estímulos que normalmente no causan dolor, muchos pacientes expresan “cuando me acuesto me duele la pierna solo con el roce de la sábana”.

    El dolor tiene 3 dimensiones:

    Sensorial: es la encargada de transmitir el estímulo nocioceptivo (doloroso) desde la zona dónde se ha producido la lesión o alteración hasta los centros nerviosos superiores. Esta dimensión es la responsable de la detección de las características espaciales y temporales del dolor, de la intensidad y de cómo es el dolor (opresivo, quemante…)

    Emocional-Afectiva: implica la cualidad subjetiva de la experiencia de dolor, entrarían aquí los aspectos de sufrimiento, aversión, desagrado o cambios emocionales (las reacciones emocionales más vinculadas al dolor serían la ansiedad y la depresión, la ansiedad la relacionamos más con el dolor agudo y la depresión con el dolor crónico).

    Cognitiva: esta dimensión está muy relacionada con la anterior, hace referencia a las creencias, valores culturales y variables cognitivas como la autoeficacia, percepción de control y de las consecuencias de la experiencia de dolor.

    Si hay una relación coherente entre las 3 dimensiones no tenemos dolor. Al ver esta diferenciación de las dimensiones del dolor podemos decir que, a parte de los tratamientos médicos para el dolor, la intervención psicológica es un punto clave a tener en cuenta, ya que preparan al paciente para evitar catastrofismos y sea capaz de utilizar las estrategias de afrontamiento más adecuadas.

    Por lo tanto los tratamientos irán dirigidos a la reorganización cortical a través de la relación entre las diferentes dimensiones del dolor.

    Como dijo Craig en el 2003; “ La experiencia del dolor involucra el cuerpo de forma sistémica (central y periférico) y esta experiencia del dolor igual que otras experiencias del ser humano son percibidas por áreas somatosensoriales, cognitivas y afectivas. Éstas permiten dar un sentido a la experiencia que se está viviendo más o menos. Los procesos cognitivos son importantes para el sujeto sano y también lo son para el sujeto con dolor durante el proceso de rehabilitación”.

    El hipotálamo (glándula hormonal situada en el centro del cerebro), que entre otras muchas funciones se encarga de la memoria, está implicado en el circuito del dolor, por lo tanto es lógico que el dolor sea variable según la experiencia de cada uno.

    Es decir, que se según nuestras experiencias anteriores de dolor y nuestro estado emocional le daremos un sentido u otro al dolor que hemos percibido, de menor o mayor grado. En resumen; dos sujetos con una lesión idéntica la percepción del dolor que tendrán muy probablemente no sea la misma, por esto podemos decir que el dolor es subjetivo.

    Referencias:

    1. Gonzalez,E. Revisión histórica del conocimiento y tratamiento del dolor neuropático. EUG 2016
    2. Navarro X, Dolor neuropático (mecanismos fisiopatológicos y estrategias terapéuticas). EUG 2016
    3. http://revista.sedolor.es/pdf/2006_05_06.pdf 

     

     

     

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    SIRNLa experiencia del dolor y sus dimensiones
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    Importancia de la adherencia del paciente al tratamiento en Fisioterapia

    El éxito del tratamiento en fisioterapia

    “El éxito en fisioterapia depende en gran medida de la adherencia del paciente”,  se trata de un trabajo en equipo, fisioterapeuta-paciente, para que el tratamiento sea exitoso. Hay gran variedad de factores que pueden afectar al tratamiento en fisioterapia, desde la condición de la patología, la atención en salud, la condición del tratamiento, los factores socioeconómicos, actitud y comportamiento del paciente frente al tratamiento… Entre muchos otros de un largo etcétera.

    No olvidemos que “la Fisioterapia es la profesión del área de la salud que se caracteriza por buscar un buen desarrollo de las funciones corporales a través de las modalidades cinéticas y físicas científicamente demostradas.” Y más personalmente, dedicado al equipo de fisioterapeutas de nuestro centro, “El fisioterapeuta es un profesional autónomo, capacitado para evaluar, diagnosticar y tratar las deficiencias y limitaciones funcionales de las personas y debe orientarse hacia el mantenimiento o potenciación del movimiento corporal humano para prevenir y/o recuperar las alteraciones del mismo que conlleven una mejora de la calidad de vida relacionada con la salud de las personas y, así, contribuir al desarrollo social”. No olvidemos que todas estas definiciones no son posibles sin la ayuda-cooperación de nuestros pacientes, con los cuáles obtenemos un feedback día tras día que, nos ayuda a crecer como profesionales y, por qué no, como personas.

    Adherencia al tratamiento de fisioterapia

    Publicado por la Organización Mundial de Salud (OMS) en el 2004, define la adherencia al tratamiento de largo plazo como “El grado en que el comportamiento de una persona se corresponde con las recomendaciones acordadas de un prestador de asistencia sanitaria”

    Aplicando esta definición de la OMS en nuestro centro, podríamos concretar un poco más, podemos decir que las pautas que reciben nuestros pacientes por parte de los profesionales sanitarios (logopedas, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y neuropsicólogas), cooperarán en la mejoría del paciente tanto si son pautas para seguir en casa, como si son pautas que se marcan durante el tratamiento de fisioterapia. Todo esto supone una predisposición y una actitud positiva del paciente para tirar hacia delante con la intervención

    Los fisioterapeutas debemos hacer que nuestros pacientes tomen conciencia de la constancia que necesitamos de nuestros pacientes para finalizar su tratamiento, o bien, para no perder logros obtenidos. Sin la implicación por parte del paciente, el tratamiento que podamos hacer en el centro, no será fructífero si no se continua haciendo las pautas y/o recomendaciones dadas por éste. Dentro de los diferentes factores, tanto positivos, como negativos, que influyen en la adherencia del paciente dentro del tratamiento de fisioterapia, encontramos 5 pilares básicos:

    1. Factores relacionados con el paciente: expectativa, motivación, confianza, actitudes negativas, poca actividad física,…
    2. Factores relacionados con la condición de la enfermedad: estados emocionales, efectos de los medicamentos, tiempo de evolución, conciencia del déficit y de la implicación de las limitaciones. 
    3. Factores relacionados con el sistema de salud y la atención: excesiva carga laboral, falta de recursos, insuficiente comunicación fisioterapeuta-paciente,…
    4. Factores socioeconómicos: analfabetismo, lejanía del centro, pobreza,…
    5. Factores relacionados con el tratamiento: duración del tratamiento, cambios frecuentes del tratamiento, inminencia de efectos beneficiosos,…

    Conclusiones

    La implicación del paciente dentro del tratamiento fisioterapéutico debe llevarse a cabo de forma activa y voluntaria. Cuando hay una falta de implicación por parte del paciente hay que tener en cuenta los costes económicos, sociales y laborales que implican, tanto para el paciente, cómo de las personas que están a cargo de éste para facilitar su participación. La mayoría de problemas dentro de la adherencia al tratamiento acostumbran a ser por falta de actitud del paciente, como el típico “No puedo!”; como los autotratamientos o pautas para casa que no se llevan a cabo. Por lo contrario, no acostumbra a ser un problema de la relación fisioterapeuta-paciente, aunque ésta debe cuidarse mucho y mirar que no haya problemas en este aspecto. Lo que queda claro es que con la colaboración activa del paciente, junto con las competencias del fisioterapeuta, conseguiremos tratamientos donde se involucren tanto fisioterapeuta, como paciente, que a la larga hará que el tratamiento sea más llevadero y ameno.

    Bibliografía

    1. Maria-Tapias L. Factores individuales que influyen en la adherencia al tratamiento fisioterapéutico. Una revisión del tema.  CES Movimiento y Salud. 2014;2:23-30.
    2. Organización Mundial de la Salud. Temas de salud: Discapacidades [Internet]. 2012.

    Más información

    http://www.who.int/disabilities/care/es/

    Jordi Díaz Mata

    Fisioterapeuta colegiado nº11873

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    SIRNImportancia de la adherencia del paciente al tratamiento en Fisioterapia
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    Alteraciones emocionales y de la conducta después de un daño cerebral. ¿Cómo podemos gestionarlas?

    Después del daño cerebral pueden producirse alteraciones emocionales y de la conducta.

    Cuando el cerebro sufre una lesión ya sea de tipo traumático o vascular pueden aparecer alteraciones emocionales y de la conducta. La severidad de los trastornos puede variar de una persona a otra: en algunos casos serán muy evidentes, mientras que en otros no lo serán tanto. Estos cambios conductuales pueden ser consecuencia de:

    • Las lesiones cerebrales.
    • La exageración de la personalidad previa.
    • El estrés de adaptación a la nueva situación.
    • El entorno físico y social en el que se encuentra la persona.

    Las alteraciones emocionales y de la conducta pueden ser:

    • Apatía, falta de motivación e iniciativa, agitación y ansiedad.
    • Comportamiento infantil, inflexibilidad, rigidez, cólera e irratibilidad.
    • Falta de comprensión y conciencia de las propias dificultades
    • Egocentrismo,
    • impulsividad (actua y habla sin pensar) y desinhibición, conductas inapropiadas
    • Labilidad emocional, depresión.
    • Modificación de la sexualidad.

    Estas alteraciones pueden disminuir con el tiempo pero, también pueden persistir en diferentes grados de importancia. La evolución de las alteraciones varía de una persona a otra en función de las lesiones que se han producido tras el daño cerebral.

    Intente no tomárselo como algo personal; recuerde que estos trastornos del comportamiento son principalmente una consecuencia del daño cerebral.

    ¿Qué pueden hacer la familia y los amigos?

    • Establezca una rutina diaria. Es más fácil adaptarse a algo que uno conoce.
    • Cree ambientes familiares y estables.
    • Reconozca y, si es posible, cambie aquellas cosas que le causan estrés.
    • Elogie las ocasiones en que consiga controlas sus emociones y comportamientos.
    • Si la persona se muestra frustrada o fatigada anímela a que descanse.
    • Cuando la persona afectada muestre dificultades y problemas préstele atención de una manera tranquila, sin criticar ni desafiar.
    • Respete las cosas que le gustan, así como las que no. En ocasiones, tras el daño cerebral los gustos de una persona pueden cambiar.
    • Explique a todos los familiares y amigos las alteraciones que presenta la persona afectada; de esta manera podrán responder de forma consecuente.
    • Siempre que sea posible, intente dirigir y distraer la atención de la persona agresiva hacia otro tema.
    • Intente descubrir qué situaciones provocan una reacción agresiva y evítelas.
    • En ningún caso reaccione gritando o enfadándose, lo único que conseguirá es producir más tensión y agresividad en el paciente.
    • Intente controlar todas aquellas indicaciones verbales y no-verbales que pudieran ser mal interpretadas por la persona.
    • Si la persona se comporta de manera inapropiada (impulsivo, desinhibido,…) dele una respuesta verbal firme de desaprobación.
    • No permita que el comportamiento impulsivo y/o desinhibido sea recompensado. Después de este tipo de conductas evite que suceda una consecuencia agradable que pueda reforzar ese comportamiento inapropiado.
    • Si la persona carece de iniciativa no haga todo en su lugar. Deje que haga todas aquellas cosas que pueda hacer, aunque tarde más tiempo.
    • Pídale tareas sencillas y, luego, cuando se sienta seguro, introduzca, progresivamente, otras actividades más difíciles. La confianza se adquiere a base de pequeños éxitos.
    • En ocasiones frente a la apatía o la falta de motivación muéstrese firme y dígale a la persona: “Vamos a…” en lugar de “¿Quieres que…?”; o bien puede darle a elegir entre dos actividades.
    • No renuncie a todo para satisfacer las necesidades de la persona afectada.

     

     RECOMENDACIONES PRÁCTICAS ANTE DIFERENTES SITUACIONES

    ¿Qué hacer ante las explosiones de ira y la agresividad?

    • Identificar e evitar situaciones que las provocan. ¿Cuando, donde y con quien se siente el paciente enfadado y pierde el control?
    • Aprender a detectar aquellas señales de su cuerpo que le indican que está empezando a enfadarse, tales como la tensión muscular, aumento del ritmo de la respiración, signos de impaciencia…
    • Reaccionar ante los primeros síntomas de una incipiente explosión de ira cambiando la situación hacia otra que implique algún tipo de distracción
      Nunca reaccionar gritando
    • Evitar el enfrentamiento en los momentos de mayor tensión
      Alejar a la persona de la situación o abandonarla usted, volviendo en un par de minutos
    • Cuando luego el paciente se arrepienta aproveche para hablar de cómo controlar su conducta
    • Planificar al máximo las actividades del día. Si son predecibles será más difícil que haya situaciones inesperadas


    ¿Qué hacer ante las conductas impulsivas o poco apropiadas?

    • Tratar de comprender que este tipo de comportamientos son consecuencia de la lesión cerebral. No atribuirlos a una mala intención por parte del paciente o su deseo de perjudicarnos
    • Establecer límites y explicar al paciente por qué su comportamiento no es adecuado.
    • No permitir que una conducta impulsiva se refuerce. Esto se puede conseguir evitando que el paciente obtenga algún beneficio o consecuencia positiva después de un comportamiento inadecuado
    • Reconducir la atención del paciente hacia conductas apropiadas, y cambiar el tema de conversación cuando comienza con comentarios poco oportunos

    ¿Qué hacer ante la falta de conciencia del las limitaciones? 

    • Intentar que el paciente vaya afrontado progresivamente sus dificultades, comenzando por las que para él son más evidentes
    • Indicar al paciente los problemas que presenta en relación a las actividades que realiza, sin que se sienta ofendido ni objeto de burla.
    • Permitir a la persona afectada que se enfrente a situaciones que no resulten peligrosas  aunque usted esté seguro de que no va a poder realizarlas con éxito. Se necesita fallar para darse cuenta de las limitaciones.
    • Puede ayudar el contacto con otras personas que hayan tenido daño cerebral. El encontrarse con sujetos que ya tienen una mayor conciencia de las limitaciones puede ayudar a reconocer y aceptar las limitaciones.

    ¿Qué hacer ante los problemas en relación a las funciones ejecutivas?

    • Darle las instrucciones de una forma sencilla y concisa
    • Intentar estructurar aquellas situaciones que no lo están. Usar listas
    • Adiestrar al paciente en rutinas

    ¿Qué hacer ante los problemas en relación a los problemas de  MEMORIA?

    •  Crear rutinas que engloben las principales actividades del día
    • Favorecer que utilice ayudas externas: AGENDA, NOTAS, ALARMAS..
    • Enseñarle las nuevas habilidades mediante la repetición, y no esperando que recuerde los pasos que ha de seguir
    • Favorecer que utilice reglas nemotécnicas que favorezcan la asociación de elementos para recordar y el procesamiento más profundo de la información
    • Asegurarnos que está atendiendo cuando le decimos alguna cosa que queremos que recuerde.
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    SIRNAlteraciones emocionales y de la conducta después de un daño cerebral. ¿Cómo podemos gestionarlas?

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Admin SIRNS.I.R.N – Servicio Integral de Rehabilitación Neurológica