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Alteraciones emocionales y de la conducta después de un daño cerebral. ¿Cómo podemos gestionarlas?

Después del daño cerebral pueden producirse alteraciones emocionales y de la conducta.

Cuando el cerebro sufre una lesión ya sea de tipo traumático o vascular pueden aparecer alteraciones emocionales y de la conducta. La severidad de los trastornos puede variar de una persona a otra: en algunos casos serán muy evidentes, mientras que en otros no lo serán tanto. Estos cambios conductuales pueden ser consecuencia de:

  • Las lesiones cerebrales.
  • La exageración de la personalidad previa.
  • El estrés de adaptación a la nueva situación.
  • El entorno físico y social en el que se encuentra la persona.

Las alteraciones emocionales y de la conducta pueden ser:

  • Apatía, falta de motivación e iniciativa, agitación y ansiedad.
  • Comportamiento infantil, inflexibilidad, rigidez, cólera e irratibilidad.
  • Falta de comprensión y conciencia de las propias dificultades
  • Egocentrismo,
  • impulsividad (actua y habla sin pensar) y desinhibición, conductas inapropiadas
  • Labilidad emocional, depresión.
  • Modificación de la sexualidad.

Estas alteraciones pueden disminuir con el tiempo pero, también pueden persistir en diferentes grados de importancia. La evolución de las alteraciones varía de una persona a otra en función de las lesiones que se han producido tras el daño cerebral.

Intente no tomárselo como algo personal; recuerde que estos trastornos del comportamiento son principalmente una consecuencia del daño cerebral.

¿Qué pueden hacer la familia y los amigos?

  • Establezca una rutina diaria. Es más fácil adaptarse a algo que uno conoce.
  • Cree ambientes familiares y estables.
  • Reconozca y, si es posible, cambie aquellas cosas que le causan estrés.
  • Elogie las ocasiones en que consiga controlas sus emociones y comportamientos.
  • Si la persona se muestra frustrada o fatigada anímela a que descanse.
  • Cuando la persona afectada muestre dificultades y problemas préstele atención de una manera tranquila, sin criticar ni desafiar.
  • Respete las cosas que le gustan, así como las que no. En ocasiones, tras el daño cerebral los gustos de una persona pueden cambiar.
  • Explique a todos los familiares y amigos las alteraciones que presenta la persona afectada; de esta manera podrán responder de forma consecuente.
  • Siempre que sea posible, intente dirigir y distraer la atención de la persona agresiva hacia otro tema.
  • Intente descubrir qué situaciones provocan una reacción agresiva y evítelas.
  • En ningún caso reaccione gritando o enfadándose, lo único que conseguirá es producir más tensión y agresividad en el paciente.
  • Intente controlar todas aquellas indicaciones verbales y no-verbales que pudieran ser mal interpretadas por la persona.
  • Si la persona se comporta de manera inapropiada (impulsivo, desinhibido,…) dele una respuesta verbal firme de desaprobación.
  • No permita que el comportamiento impulsivo y/o desinhibido sea recompensado. Después de este tipo de conductas evite que suceda una consecuencia agradable que pueda reforzar ese comportamiento inapropiado.
  • Si la persona carece de iniciativa no haga todo en su lugar. Deje que haga todas aquellas cosas que pueda hacer, aunque tarde más tiempo.
  • Pídale tareas sencillas y, luego, cuando se sienta seguro, introduzca, progresivamente, otras actividades más difíciles. La confianza se adquiere a base de pequeños éxitos.
  • En ocasiones frente a la apatía o la falta de motivación muéstrese firme y dígale a la persona: “Vamos a…” en lugar de “¿Quieres que…?”; o bien puede darle a elegir entre dos actividades.
  • No renuncie a todo para satisfacer las necesidades de la persona afectada.

 

 RECOMENDACIONES PRÁCTICAS ANTE DIFERENTES SITUACIONES

¿Qué hacer ante las explosiones de ira y la agresividad?

  • Identificar e evitar situaciones que las provocan. ¿Cuando, donde y con quien se siente el paciente enfadado y pierde el control?
  • Aprender a detectar aquellas señales de su cuerpo que le indican que está empezando a enfadarse, tales como la tensión muscular, aumento del ritmo de la respiración, signos de impaciencia…
  • Reaccionar ante los primeros síntomas de una incipiente explosión de ira cambiando la situación hacia otra que implique algún tipo de distracción
    Nunca reaccionar gritando
  • Evitar el enfrentamiento en los momentos de mayor tensión
    Alejar a la persona de la situación o abandonarla usted, volviendo en un par de minutos
  • Cuando luego el paciente se arrepienta aproveche para hablar de cómo controlar su conducta
  • Planificar al máximo las actividades del día. Si son predecibles será más difícil que haya situaciones inesperadas


¿Qué hacer ante las conductas impulsivas o poco apropiadas?

  • Tratar de comprender que este tipo de comportamientos son consecuencia de la lesión cerebral. No atribuirlos a una mala intención por parte del paciente o su deseo de perjudicarnos
  • Establecer límites y explicar al paciente por qué su comportamiento no es adecuado.
  • No permitir que una conducta impulsiva se refuerce. Esto se puede conseguir evitando que el paciente obtenga algún beneficio o consecuencia positiva después de un comportamiento inadecuado
  • Reconducir la atención del paciente hacia conductas apropiadas, y cambiar el tema de conversación cuando comienza con comentarios poco oportunos

¿Qué hacer ante la falta de conciencia del las limitaciones? 

  • Intentar que el paciente vaya afrontado progresivamente sus dificultades, comenzando por las que para él son más evidentes
  • Indicar al paciente los problemas que presenta en relación a las actividades que realiza, sin que se sienta ofendido ni objeto de burla.
  • Permitir a la persona afectada que se enfrente a situaciones que no resulten peligrosas  aunque usted esté seguro de que no va a poder realizarlas con éxito. Se necesita fallar para darse cuenta de las limitaciones.
  • Puede ayudar el contacto con otras personas que hayan tenido daño cerebral. El encontrarse con sujetos que ya tienen una mayor conciencia de las limitaciones puede ayudar a reconocer y aceptar las limitaciones.

¿Qué hacer ante los problemas en relación a las funciones ejecutivas?

  • Darle las instrucciones de una forma sencilla y concisa
  • Intentar estructurar aquellas situaciones que no lo están. Usar listas
  • Adiestrar al paciente en rutinas

¿Qué hacer ante los problemas en relación a los problemas de  MEMORIA?

  •  Crear rutinas que engloben las principales actividades del día
  • Favorecer que utilice ayudas externas: AGENDA, NOTAS, ALARMAS..
  • Enseñarle las nuevas habilidades mediante la repetición, y no esperando que recuerde los pasos que ha de seguir
  • Favorecer que utilice reglas nemotécnicas que favorezcan la asociación de elementos para recordar y el procesamiento más profundo de la información
  • Asegurarnos que está atendiendo cuando le decimos alguna cosa que queremos que recuerde.
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