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¿Cómo es el desarrollo de un niño prematuro?

Un niño prematuro es aquel que nace antes de la semana 37 de gestación. Los niños prematuros se dividen en subcategorías en función de la edad gestacional:

  • prematuros extremos (<28 semanas)
  • muy prematuros (28 a <32 semanas)
  • prematuros moderados a tardíos (32 a <37 semanas)

En los últimos años, gracias a los avances médicos en cuidados intensivos neonatales, hemos asistido a una disminución significativa de la tasa de mortalidad en los niños prematuros. En Estados Unidos, se ha pasado de una tasa de mortalidad del 12/1000 nacimientos a un 7/1000 nacimientos.  No obstante, los niños que consiguen sobrevivir a las complicaciones médicas perinatales, a menudo son nacidos antes de término,  con una baja edad gestacional y bajo peso al nacer  lo que, en conjunto, a menudo les conlleva distintas complicaciones médicas y en el desarrollo en general.

De acuerdo con los datos del Centro Nacional de Estadística en el 2005 en EUA, los niños con bajo peso al nacer (<2,500 g) o muy bajo peso al nacer (<1,500 g) representan el 8,2% y 1.5% de los casos respectivamente. Los niños con peso extremadamente bajo al nacer representan un 0.4% (>750gr). De estos, se calcula una supervivencia del 80% de los casos de prematuros extremos.  Del mismo modo, los niños nacidos pretérmino (<32 semanas de edad gestacional), o prematuros extremos (<29 semanas de edad gestacional), representan el 12.7% y el 2% respectivamente.

Desafortunadamente, esta disminución de la mortalidad ha evolucionado en paralelo a un aumento de las alteraciones en el neurodesarrollo de los niños prematuros, que incrementan a menor edad gestacional y menor peso al nacer. Entre ellas encontramos complicaciones como: paràlisis cerebral, sepsis, patologia pulmonar, endocoletiasis y alteraciones neurológicas (hidrocefalia, dilatación ventricular, alteraciones sustancia blanca) que pueden conllevar un espectro amplio de distinta gravedad de déficits cognitivos en edad escolar.

Algunos estudios, como el del grupo de Natacha Akshoomoff, PhD, of the Department of Psychiatry destacan que incluso los niños prematuros extremos aparentemente “normales” en cuanto al neurodesarrollo, a menudo sufren dificultades en los aprendizajes académicos a largo plazo, especialmente en áreas como  las matemáticas. Estas dificultades académicas se deben en su mayoría a las alteraciones cognitivas en cuanto al rendimiento cognitivo general (CI) y los dominios de la atención y el funcionamiento ejecutivo.

¿Qué dificultades puede tener un niño prematuro en la edad escolar?

En general, las dificultades no suelen detectarse hasta los inicios de la escolarización primaria, cuando se observa de manera más destacada la dificultad en la adquisición de algunos aprendizajes en comparación con el resto de compañeros de su misma edad.

Las habilidades cognitivas implicadas en los aprendizajes son múltiples. Así, la adquisición de aprendizajes curriculares como la lectura, deletreo, escritura, cálculo, razonamiento matemático, técnicas de estudio, etc. implican capacidades cognitivas concretas como planificación, abstracción, secuenciación, velocidad de procesamiento, aritmética llevadas a cabo por áreas y circuitos cerebrales específicos.

En niños prematuros suele ser frecuente que, aun teniendo un CI dentro de la media de la normalidad, aparezcan problemas en los aprendizajes durante la edad escolar. Esto se debe a dificultades en el razonamiento y resolución de problemas en general, es decir, a una disfunción ejecutiva y dificultades atencionales secundarias a la afectación en el proceso de neurodesarrollo.

Por ello, es importante detectar las dificultades escolares e intervenir de forma precoz, puesto que, a diferencia de las clásicas concepciones que apoyan tópicos y etiquetas como “ya madurará”, “tenemos que dejarle tiempo y el solo se pondrá al nivel”, “es inmaduro”, etc. hoy en dia los avances científicos demuestran la importancia de la intervención precoz para la eficacia del tratamiento a nivel neuropsicológico y psicopedagógico que englobe la intervención directa con el niño así como un asesoramiento a padres y escuela como parte fundamental del tratamiento.

Desarrollo social y dificultades emocionales- conductuales:

Cuando hablamos de dificultades sociales y emocionalesdel niño prematuro nos referimos a los problemas que puedan aparecer  al interaccionar con su entorno (escolar, amistades, etc.), cumplir  normas, socializarse de forma adecuada, resolver conflictos emocionales de forma razonada y estable, regular su conducta, etc.  En general, es normal que algunos niños tengan dificultades para autorregular su comportamiento y a menudo se salten normas o actúen inadecuadamente.

No obstante, los niños prematuros suelen tener con más frecuencia dificultades en estrategias de afrontamiento y manejo de problemas emocionales asi como dificultades para estar tranquilos, comer y dormir bien. Para ello, es importante hacer un seguimiento hasta la juventud para evitar dificultades en la autoestima y habilidades sociales.

Por otro lado, los estudios demuestran una mayor incidencia de casos de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en un niño prematuro y bajo peso al nacer, a menudo por la sintomatología clínica y los procesos neurobiológicos que tienen en común, es decir, en los aspectos atencional y de funcionamiento ejecutivo y los circuitos fronto-subcorticales. Además, se ha descrito una mayor incidencia de un perfil de TDAH de subtipo disatencional.

Para saber más…

http://jama.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=195181

http://www.medscape.com/viewarticle/461571_3

SIRN¿Cómo es el desarrollo de un niño prematuro?
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