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Qué es la disfagia orofaríngea

La disfagia orofaríngea es una de las secuelas más comunes después de una lesión cerebral. Deglutir es el proceso que permite avanzar el bolo alimentario, los líquidos y la saliva desde la boca hasta el estómago. En este proceso hay una secuencia de acciones en las que unos esfínteres se abren y se cierran tras el paso del bolo impidiendo falsas rutas y protegiendo la vía aérea. La deglución, en definitiva, es una actividad fisiológica que se produce más de 500 veces al día, y al mismo tiempo, es la acción neuromuscular más compleja del organismo ya que implica más de 35 músculos y varios pares craneales.

¿Qué es la disfagia orofaríngea?

Disfagia significa dificultad al deglutir alimentos y/o bebidas que puede deberse a diversas causas como enfermedades neurológicas y tumores entre otras.

La disfagia puede ser orofaríngea o esofágica. Des de la competencia del ámbito logopédico, se trata la disfagia orofaríngea, es decir, la disfagia que comprende alteraciones de origen oral, faríngeo y del esfínter esofágico superior.

La disfagia orofaríngea es un trastorno que afecta a la eficacia y/o seguridad de la deglución. Se entiende por eficacia, la capacidad del paciente de alimentarse y mantener un adecuado estado nutricional y de hidratación. Por seguridad nos referimos a la protección del paciente ante las penetraciones laríngeas (entradas de alimento hasta el vestíbulo laríngeo, por encima del nivel de las cuerdas vocales) y las aspiraciones (aspiraciones son la entrada de alimento por debajo del nivel de las cuerdas vocales).

Síntomas de la disfagia orofaríngea

Podemos sospechar la existencia de disfagia al observar:

  • Tos o expresiones faciales de malestar en las comidas
  • Carraspeo frecuente
  • Cambios en la calidad de la voz (voz húmeda)
  • Babeo
  • Retención de comida en la boca
  • Atragantamientos frecuentes
  • Necesidad de realizar varios intentos para tragar la comida.
  • Regurgitación nasal de comida
  • Dificultad para respirar y/o hablar después de comer
  • Pérdida de peso progresiva / desnutrición

Consejos a seguir en caso de disfagia orofaríngea

Determinadas consistencias o texturas pueden ser perjudiciales para este tipo de paciente y agravar sus síntomas, como suele ser en el caso de las consistencias muy líquidas, muy secas o poco homogéneas. Por eso, uno de los objetivos prioritarios del tratamiento es modificar y/o adaptar los alimentos a la textura más adecuada para cada caso. Las recomendaciones generales para facilitar la ingesta del paciente con disfagia son:

  • Espesar líquidos para conseguir la ingesta hídrica correcta y evitar la deshidratación.
  • Administrar alimentos sólidos en textura puré.
  • Los alimentos más fáciles de deglutir son los semisólidos (flan, puré, gelatina, etc.).
  • Utilizar alimentos básicos adaptados y/o suplementos nutricionales para conseguir una correcta aportación nutricional
  • Los alimentos fríos o calientes estimulan el reflejo deglutorio. Es aconsejable alternarlos.
  • Cuando haya dificultades para tragar líquidos, es necesario evitarlos. Debido a su consistencia, se precipitan más rápidamente y requieren, por lo tanto, de una mayor sincronización del acto deglutorio. Los líquidos espesados son más fáciles de deglutir. Es fundamental beber un mínimo de 1 a 1,5 litros de líquido al día en forma de agua, zumo, infusiones, etc. Existen productos espesantes instantáneos (de venta en farmacias) y también se puede recurrir gelatinas comerciales para mantener una adecuada hidratación.
  • En el caso que haya dificultad para tragar sólidos, es necesario prescindir de alimentos que se rompan en trozos y formen pequeñas bolas en la boca como son galletas, pan tostado, bastoncitos de pan, patatas chips, arroz, madalenas, bizcocho, etc. Es necesario evitar también los alimentos pegajosos (frutos secos, puré de patatas muy seco, pan de molde, polvorones, etc.) y en general, alimentos difíciles de cohesionar (lechuga, escarola, etc.)
  • A nivel general, evitar consistencias mixtas y no homogéneas, como sopa con fideos, pasta o arroz, yogurt con trozos de fruta, leche con galletas poco trituradas, naranjas, mandarinas, uva, etc. Procurando siempre que la consistencia de la comida sea lo más homogénea posible.

Ha de adecuarse el tipo de consistencia de los alimentos a la capacidad del paciente, que pude variar con el tiempo y el proceso de la enfermedad. Puedes consultar más información sobre disfagia y nutrición en este artículo de la Web de Nestlé.

Consejos para la postura y el entorno

La posición del cuerpo en el momento de la deglución puede facilitar la llegada del alimento en el estómago y ayuda a evitar aspiraciones. En este sentido es necesario contemplar varios factores:

  • Mantener un ambiente relajado al comer y beber. El paciente ha de concentrarse en el acto de comer ya que es un acto que requiere una gran coordinación de movimientos.
  • Disponer del tiempo suficiente para comer.
  • Evitar que la persona esté muy cansada o somnolienta a la hora de comer.
  • Evitar, en la medida de lo posible, los distractores del tipo ruidos, televisión, visitas…
  • Evitar reír o conversar mientras se come o se bebe. De esta manera se reduce el riesgo de aspiraciones.
  • Procurar no dejar a la persona con dificultades para tragar comiendo sola.
  • En el caso de que necesite ayuda, el familiar deberá colocarse delante de la persona a una altura más baja. Cuando facilite el alimento a la persona con disfagia, deberá acercar la cuchara desde la barbilla hacia el interior de la boca y así evitar la hiperextensión cervical.
  • La posición más adecuada para la ingesta es sentada con la cabeza recta, tronco recto y un buen apoyo.
  • Inclinar la cabeza hacia delante en el momento de tragar facilita la elevación y cierre de la laringe evitando atragantamientos.
  • Mantenerse incorporado un mínimo de 30 minutos después de la ingesta.
  • Se aconseja toser después de tragar para evitar que posibles residuos faríngeos penetren en la vía respiratoria.
  • En caso de padecer hemiplejia, se recomienda inclinar la cabeza en dirección al lado lesionado ya que se comprime la entrada de la laringe, se favorece el cierre de las cuerdas vocales y se limita el paso del alimento hacia las vías respiratorias. 

MANIOBRAS DEGLUTORIAS COMPENSATORIAS

Consisten en diversas maniobras voluntarias que ayudan a modificar la fisiología de la deglución. Éstas las determina y las enseña el logopeda en función de la problemática del paciente. En cualquier caso, para realizarlas, ha de tenerse en cuenta que el paciente debe mantener un buen estado cognitivo y colaborar.

HIGIENE BUCAL

Es importante que el paciente mantenga una buena higiene bucal (dientes, encías, paladar y lengua) para evitar posibles aspiraciones de restos de comida y evitar infecciones respiratorias por una saliva contaminada de gérmenes. La higiene ha de ser adecuada antes y después de la alimentación. El cuidado de la boca también es importante para mantener la humedad de las mucosas y estimular la salvación previniendo que el alimento se pegue.

 

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